La felicidad (esa momentánea de la que tanto me gusta hablar) está en lo simple

Esta segunda etapa de mi viaje (que arrancó por Inglaterra) fue como una puesta a prueba de todo lo que había “descubierto” en Nueva Zelanda.

Algo así como:

“Ahhh ¿con que pensás que podés vivir con la misma ropa durante dos años? MIRÁA, MIRÁ LO BIEN VESTIDAS QUE ESTÁN TODAS Y CÓMO CAMBIAN DE ROPA TODOS LOS DÍAS”…

“Pufff ¿creíste que no te molestaba cocinarte todos los días? MIRÁ, MIRÁ COMO TODOS SE JUNTAN A COMER AFUERA EN RESTAURANTS SUPER VISTOSOS Y QUE TIENEN UNA PINTA TERRIBLE”

“Ay, “yo ando a cara lavada y ropa deportiva todos los días y me la banco”…¿sí no? TOMÁ: COREANAS 39054 AÑOS MÁS VIEJAS QUE VOS PERO QUE PARECEN TUS HIJAS”.

No me voy a hacer la Mahatma Gandhi y negar que tanto en Inglaterra como acá no tuve momentos en los que miraba mi cuenta de banco, lloraba y después pensaba “SE VAN TODOS A LA MIERDA Y ME COMPRO TODO ESO QUE EN REALIDAD NO NECESITO PERO LO QUIERO, LO QUIERO AHORAA YAAAA“.

En Inglaterra me crucé con mucha gente que me cuestionaba y no me entendía y “ay pero ¿cómo podés? ¿todos los findes con la misma ropa salís?“. Durante un segundo, mi cabeza entraba en un “ay sí…soy re triste” pero al toque “¿vos estás escuchando tu preocupación? ¿A quién carajo le importa lo que me ponga? ¿Quién me está controlando si salí con lo mismo o no? La gente cambia todo el tiempo en los bares. Y la cuestión es: gasto lo que tengo en ropa, mañana me tengo que volver a mi casa. Me visto igual todos los findes: viajo por el mundo

Esto va a lo de siempre. Cada vez que me pregunta qué hago y digo que viajo “ay, ¡qué envidia!”.

Bueno sabés qué: yo envidio tu ropa linda, tus cremas, tu café de verdad, TU CAPPUCCINO, AY CÓMO ENVIDIO TU CAPPUCCINO, tu helado super gigante, todos tus zapatos, tus botas negras, TU CAMPERA DE CUERO NEGRA, todos tus cuadernos gordos y con dibujitos tiernos, tus 93405843 lapiceras de colores, envidio tu salida a comer todos los días a un restaurant distinto”.

Claramente, que me volviera tan hippie y predicadora de la felicidad momentánea y simple, fue con ayuda del entorno. Nueva Zelanda y su gente son todos unos relajados de la vida que no le dan tanta pelota a lo superficial (por lo menos en las pequeñas ciudades). Más que siempre me junté con viajeros que estaban en la misma que yo ¡ja!…el capitalismo nunca más pudo conmigo.

Pero claro, volví a caer en la “sociedad” y fue como TOMÁ HIPPIE, COMPRÁ, MIRÁ QUE BELLO Y LUMINOSO ES TODO, COMPRALO, ¿NO LO TENÉS? AY, QUÉ TRISTE. Y yo toda hecha un bollo de repentinas inseguridades y replanteos

Por suerte dura solo unos segundos y después me acuerdo de mis “principios”.

Por más que viva con coreanas que, por ejemplo:

Angie, me quiero comprar una pollera ¿me acompañás?

*salimos caminando a recorrer los locales*

*vemos una pollera a 15,000krw (15USD)*

“Ay, esta está re linda ¿no te gusta?” – le pregunto.

“Síii, está bueno el color también, pero bueno, sigamos mirando”

*pasamos dos negocios más, vemos LA MISMA POLLERA, MISMA MARCA a 25,000krw (25USD)*

*la coreana la mira*

Me voy a llevar esta”

“Pero boluda, volvamos al otro negocio, es la misma y está 10USD más barata”

“Sí pero, más cara es mejor”.

Por suerte, también, de vez en cuando y mirando mucho, me encuentro con coreanas como esta, que estuvo 15 minutos (no les miento), sonriendo y mirando los globitos de colores. Y sonriendo a lo “ah, la paz interior que tengo en este momento”.

felicidad

No digo que esté mal que te guste tener mucha ropa. Hay gente super fanática de la indumentaria y obviamente va a invertir en eso, como yo invierto en viajes. El punto es, inviertan en lo que los hace felices a ustedes, no en lo que se supone que haya que invertir, porque  si no lo tenés, jamás vas a ser feliz.

Nunca vas a ser feliz a menos que hagas lo que realmente querés.

Y la felicidad que te venden en los medios, esa que vas a alcanzar en algún momento de viejo cuando tengas acumuladas todas esas cosas materiales, tampoco existe.

La felicidad es algo de todos los días, son momentos, son instantes. Te estás cagando de risa con tus amigos tomando mates en un parque y te da el sol en la cara y no tenés ninguna preocupación más que no morir ahogado de la tentación, eso es felicidad. Un globo de color random que te aparece de la nada en un día de menos 10 grados y con mucho viento, eso es felicidad.

La felicidad no es algo que tenés que perseguir toda tu vida, la felicidad está ahí todo el tiempo, solo que tenés que saber vivirla.

Titín!

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