Un domingo a la noche en Seúl

Siempre pasa lo mismo, ¿no? Cuando te estás por ir de un lugar empiezan a aparecer todas la cosas copadas: conocés gente nueva, te recomiendan lugares alucinantes (que tuviste a dos cuadras de tu casa durante los 10 meses que viviste ahí, pero por forra a pedal, nunca te enteraste) y surgen planes increíbles de los cuales, obviamente, no podés participar porque…YA NO VAS A ESTAR AHÍ.

‘Ta todo bien eh. No me quejo…bueno sí, un poco. Ay, es que, buuu loco. Los primeros meses en Corea fueron un bajón en realidad. Bah, mejor dicho, las primeras semanas la pasé bien porque todavía no había decidido quedarme. Pero en general, yo la pasé bárbaro porque bueno, le pongo onda y me divierten las pavadas pero me la pasé encerrada, poniéndole energía, la poca plata que tenía y todo mi tiempo a un proyecto que encima nunca se dio. Así que básicamente, los primeros casi 6 meses que estuve acá, en realidad, fue como si no hubiera estado.

Una vez que me empecé a acomodar…

ADIÓS BABOSA. VETE YA DE AQUÍ.

Voy a ejemplificar los sentimientos anteriormente citados (?) con la noche del domingo pasado.

Por un lado, menos mal que en realidad conocí a la Claudia Onnie recién ahora, porque juntas no hacemos una. No, peor…hacemos un desastre.

A ver…nos conocimos el martes pasado, estuvimos cinco días juntas, de los cuales…salimos tres. Ese mismo martes, después el viernes y por último el domingo. Y esos tres días…oh por Dios, Jesús y todos juntos. Si hay vejez, que no se note.

Ay ¿por qué me gusta tanto la fiesta?

Lo triste de todo es que cada vez me gusta más. No es que con los años se me va pasando… no no, cada vez me gusta más salir a bailar hasta que mis caderas no mientan, cantar a los gritos y tomar alguna que otra copirijilla (???). Más vieja me pongo, más fiestera.

Es que en realidad, me encanta bailar, entonces…que haya música a todo volumen en un lugar…es genial y si encima hay alcohol…ya fue.

El punto.

El lunes arrancaba mi viaje por Corea, y además estas épocas me tienen un poco bajón, por lo que mi intensión el domingo era:

EXPECTATION: trabajar, acomodar los bártulos, bañarme y dormir, para el lunes a la mañana levantarme fresca, desayunar tranquila, leer un poco, charlar con la gente un rato, regar las plantas (?) y demás cosas útiles y de persona normal.

REALITY: volver a las 6 de la mañana, quedarse dormida en el piso, de alguna forma amanecer a las 10:30am en la cama, abrir los ojos a duras penas para comprobar la hora, intentar salir corriendo pero no poder más que arrastrarse a la mesa, tomar 15 litros de agua y huir hasta la estación a tomar el primer bondi que pudiese.

Hasta la parte de “bañarme” veníamos bárbaro, hasta me hice un “baño de crema” en el pelo y todo.

Estaba yo muy tranquila y buenita (?) como nena responsable que soy, sentada en la cama, ya en ropa de dormir, poniéndome las cremas hidratantes (con la toalla en la cabeza y todo), cuando la Claudia entra al cuarto y:

“Oye, cómo me tomaría una cerveza”

“Ay mal, pero ayer me comí todo así que prefiero pasar, y además mañana viajo…”

“No no, pero no digo de salir de locas solo tomar unos tragos…¿tú estás para salir o dormir?”

*Angie se toca la toalla en la cabeza, se mira el piyama…*

SALIR

Chévere, voy a buscar la cerveza”

En menos de lo que canta un gallo resacoso (?) me cambié y fui a la cocina del hostel. En la mesa estaban una coreana y un coreano charlando. Nos sentamos con ellos y le preguntamos si querían tomar cerveza con nosotras, nos dijeron que sí, porque además habían pedido pollo, así que salió un improvisado CHIMAEK (pollo + cerveza), que después pasaría a ser “chisomaek” (pollo + soju + cerveza).

Ah, claro, otra cosa que remarcar de mis salidas con la Claudia es que todas empiezan con un: Pero solo dos horas, hay que volver temprano, en el medio pasamos por un: EHHHHH TUNCHI TUNCHI TUNCHI y terminan a las 5 como muy temprano.

Cuestión.

Empezamos a charlar con los chicos, que en realidad era una mezcla total porque la coreana cero inglés y el coreano máso. Pero hablaba español también un poco. Ah, había estado en Argentina hacía dos semanas. Se hizo un viaje de un mes por Sudamérica y quedó fascinado.

Pero en fin, charla va, charla viene, el soju con la cerveza empezaron a hacer efecto y de “solo unos tragos” pasamos a “bueno vamos a bailar pero un rato nomás”.

Tanto Claudia como la coreana me obligaron a maquillarme. Bah, mejor dicho, me agarraron, me sentaron y no me dejaron ir hasta que me embadurnaron con de todo.

Gente…LA IMPRESIÓN que me da el coso ese que te levanta las pestañas. Ay por DIOSSSS ¿Cómo pueden usar eso? AYYY nono. Encima, obviamente sin darse cuenta (o así quisiera creer (?)), Claudia me agarró una partecita del párpado y me apretó con el coso ese…AYYYY NONO. El ojo me lloró 1 hora seguida.

Encima, le grité “AY ME AGARRASTE EL PELLEJO” ¿Para qué? Se entró a cagar de risa de “pellejo” y el resto el maquillaje fue todo hecho a las carcajadas. Así que en realidad fue medio un fracaso la misión “embellezcamos a Titín” pero que nos divertimos, nos divertimos.

Seúl

Yo pidiendo que no saquen fotos de abajo porque sino sale papada.-

2015-02-23-15-27-36_deco

Tipo una de la mañana, emprendimos la caminata hasta el club. Entramos, meneamos a morir porque la música estaba excelente y en cierto punto de la noche, nos perdimos.

Di un par de vueltas, no la encontré y viendo que eran las 2 y media, decidí irme.

Llegué a la guesthouse.

Todas las luces apagadas, silencio.

En la cocina, solo mi celular y yo.

Me senté en la mesa, tomé agua y mi cerebro, en vez de decirme: “ahora te levantás, te lavás la cara, y te acostás”, me hizo abrir el Kakao y escribirle a la manager (a quien nos habíamos cruzado camino al boliche): ¿siguen afuera?

A lo que me responde:

Seúl

O sea…¿cómo se le dice que no a eso?

Salí corriendo (literal), llegué al lugar, bajé las escaleras y morí. Ah no. ¿Cómo puede ser? ¿Eh? ¿EH? Ah no no no. ¿Ahora me lo venís a mostrar?

Por dios.

2015-02-23-15-22-57_deco

Ah, acá algo gracioso: ¿se acuerdan cuando conté algo en una de mis primeras salidas? Pueden leer acá todo lo que pasó esa noche, pero ahora quiero enfatizar en un punto. En un momento creí que me había metido en una fiesta privado, pero ahora comprendí qué pasó, en aquella ocasión, solo me había entrado un bar ambientado como en los ’90.

Resulta que en esa época, en Corea, los bares se organizaban de la siguiente manera: llegabas, te agarrabas una mesa, pedías tu comida (tipo a lo restaurant)y tus tragos, después empezaba la música y cada más o menos una hora, ocurre el break: cortan la música fiestera para dar lugar a una más tranqui, así volvés  a la mesa, seguís comiendo, tomando y podés charlar con tus amigos, por alrededor de unos 15, 20 minutos y hasta que el baile se vuelva a largar (?).

Claro, esa primera vez en mi primer mes en Corea, cuando entré y me senté en una mesa por ahí y de repente se paró la música y todos se sentaron, pensé (mientras los coreanos dueños de la mesa me echaban) ¿qué carajo está pasando acá, a dónde mierda me metí?

Me encanta salir en Corea porque me hace acordar mucho a la salida latina, pero por Dios, ¡cómo comen estos hijos de puta! ¿Cómo te van a dar alto morfi en el boliche? No se puede. Es muy bueno, onda…estás ahí toda producida, hecha una pinturita y mientras le guiñás el ojo al coreano que te gusta (?) te clavás un estofado de kimchi que se te chorrea todo. Es genial.

Este tipo de comida (o sea, comida posta, como de restaurant) es solo en este tipo de boliches. En los boliches normales, sólo se toma y se comen snacks. Bocha de snacks, porque es a la coreana, pero que no dejan de ser snacks.

¿Te imaginás, no? Estás ahí en el boliche y tipo 4 de la mañana “mmm, bueno ¿pedimos un matambre a la pizza con papas al horno?”

Bueno en fin, así que, llegué, me tocó pagar la ronda de cervezas siguiente y mientras me ponían al tanto de todo –noodles con salsa picante y camarones fritos de por medio- me dediqué a llorar de la felicidad. Porque encima, de fondo, pasaban k-pop. Aunque, más que nada, k-pop del posta. O sea, del que los coreanos llaman k-pop: toooodoooo el pop que había en Corea antes que se arme el quilombo con las mil bandas y arranque la cultura Idol. Digamos kpop de los 90 y principios del 2000.

Voy a confesar que los últimos momentos de la noche no están muy nítidos pero recuerdo haber escuchado también Big Bang y una de unas minitas nuevas que no me acuerdo cómo se llaman pero el tema está re de moda, ya la voy a googlear y les cuento.

(N. de la E.: Es que estoy en el colectivo empezando mi viaje y no tengo wifi. Sí sí, podría escribir directamente el nombre una vez que lo googlee y no toda esta cháchara pero no).

Que encima obviamente me se los pasitos y los coreanos se me cagaban de risa. Era la única extranjera ahí gritando en coreano y bailando coreografías. Qué vergüenza.

Acá está:

La banda es BadKidz y el tema es Ear Attack. DIOS… temón …bueno…”temón” en el sentido de…bailen putos.

PA PA PA PA PA *menea para los costados*

Cuestión a las 5:30 se prendieron las luces y nos tuvimos que ir. Fue ahí que nos dimos cuenta que un coreano muy mayor se nos había pegado. Y acá como las pibas son más vale sumisas, ninguna le decía nada, aunque en realidad querían que el tipo se fuera a la mierda. Así que tuve que salir ahí a hacerme cargo de la situación, asustar al tipo y llevarlas a las 3 corriendo hasta la guesthouse.

Me acuerdo que me iba a acostar así como llegué, pero mi coreana Onnie me obligó a sacarme todo el maquillaje y ponerme los cleansings y los hidratantes y toda la perorata y por eso después quedé en el piso. Me agotó toda la rutina de limpieza.

Y para culminar esta noche bizarra, entre coreanos, un estofado de madrugada, y todo 90 style, al día siguiente, mientras tomaba uno de los 500 litros de agua, una de las coreanas con las que salí se me sienta al lado e intenta entablar una conversación. Resulta que la borrega hizo un curso de español por un mes, así que quería aprovechar sus conocimientos:

“Onnie…yo… vomito” *lo dice con sonrisa en la cara y levantando los brazos tipo bailando*

*yo, un tanto confundida por los gestos que acompañaron la frase y pensando que “vomitar” no es una palabra que uno aprende al principio le pregunto* “¿Bonito?”

“No no, vomito…yo vomito *hace gesto de vomitar*…kimchi anoche aquí” *se caga de risa y sigue moviendo los brazos*

Yo me pregunto, ¿no? En qué curso de español le enseñan la palabra vomitar en solo un mes.

Creo que otra de las cosas sobre las que podemos concluir, además de que qué bien la paso cuando quiero, es que si los coreanos saben sobre algo, es cómo fiestar.

Otras salidas Titinezcas:

Decimoquinta salida en Seúl

Primera salida posta en Seúl

Primera salida en Seúl

Comments

Comentaridijillos

  2 comments for “Un domingo a la noche en Seúl

  1. Adri
    February 23, 2015 at 5:04 pm

    Vivis de joda Titin !!!
    Disfruta hasta el ultimo segundo en Corea!!!

    El cuerpo se recupera, no hay dejar pasar ninguna oportunidad de joda !!!

  2. March 3, 2015 at 11:09 pm

    Que viva la joda!

    la salud va y viene, lo que importa es el boliche, hacer quilombo sin romper nada.

    un abrazo!

    PD: sigo sin entender lo que es el AEGYO

¿Qué te pareció el post? Dale que me re dejabas tu opinión

Solo tenés que dejar tu mail y de esa forma estarás al tanto de todas mis andanzas y también recibirás contenido exclusivo *guiño guiño*