Viajar sin viajar

Viajar es un estilo de vida que adopté hace unos años y que, casi en igual medida, me hace muy feliz y me caga la existencia.

Me acostumbré tanto a vivir viajando que me olvidé cómo se vivía normalmente. “Me olvidé” es una forma de decir, pero mi cuerpo no tolera la no viajada 100%. Y mi mente menos.

Volví a Argentina en diciembre de 2016 y me voy a quedar casi un año. No sólo entré en crisis existencial, sino que me fui sintiendo cada vez más inadaptada (pueden leer sobre eso acá).

El punto no es estar en mi país, el punto es…el estilo de vida. Cada vez que volvía de visita, y dejaba de viajar, me sentía horrible porque no me entendía ni podía adaptarme bien, pero esta tercera vuelta (que va a ser la más larga) volví tan modo viaje: on que me siento viajera acá todo el tiempo. Y ahí entendí que el problema no era la situación de volver, ni el país, ni lo que me rodeaba. El problema era yo.

¿Por qué cambiaba mi actitud cada vez que volvía si sabía que esa actitud que tenía al viajar era la que me hacía feliz? Era por inercia, era como si volver físicamente significase que tenía que volver también mentalmente. Y esta vez me di cuenta que no. Que “vivir viajando” es más que nada una actitud.

Obviamente que amo estar en una cultura opuesta a la mía y que significa un desafío de adaptación (una de las razones principales por las que viajo), pero ¿por qué no podía seguir siendo igual de curiosa y mandada acá?

Y es eso lo que estoy haciendo. Me pasó sin querer igual eh, no es que vine con toda una estrategia armada. Hace tanto que vivo viajando que ya se me pegó la actitud. Ya no puedo caminar por una calle sin el cerebro alerta a lo que puede llamarme la atención, ni meterme a hablar con cualquier extraño porque sí.

No voy a negar que es medio estresante estar en modo viaje al mismo tiempo que intentás frenar. Pero en mi caso, si no hacía un balance, iba a terminar internada en el loquero.

Pero en fin, para todos aquellos que andan con depresión post-viaje, que se sienten inadaptados, o para los que todavía no viajaron o no pueden viajar, les comparto una lista con las cosas que a mí me están ayudando a sobrellevar la vida momentáneamente estática.

Asegurate que cada día sea distinto al anterior

Cuando viajás es probable que siempre pase algo que te asombre, que conozcas gente nueva todos los días, que visites algún lugar recomendado por algún otro viajero. Hacé lo mismo acá. Si te conocés tu ciudad de memoria (que lo dudo mucho) aprendé algo nuevo, ponete algún desafío diario, cualquier cosa que mantenga tu cerebro activo.

Comé comida extranjera

No te digo que vayas a un restaurant re top a comer sushi, pero es probable que cerca tuyo tengas restaurants de barrio que tal vez los dueños sean extranjeros. Ahora que vivo en Buenos Aires, esto se me hace más fácil, pero estoy segura que van a haber restaurants de barrio que nunca te metiste por “típico” y te lleves una sorpresa.

Yo cada vez que vuelvo me interno en el barrio coreano a comerme todo.

Viajar

Coreaneando en el barrio coreano de Flores

Y si no tenés nada cerca que valga la pena, bajate alguna receta exótica y cocinala. Es una boludés, pero seguro te recuerda a la vida en hostel.

Prendete a juntadas con extranjeros

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Esto también seguro sea más fácil en ciudad grandes pero con intentarlo no cuesta nada. A mí me está sirviendo mucho unirme a juntadas de Couchsurfing. No sólo para conocer gente, sino también para seguir hablando en inglés de vez en cuando. Hoy en día hay muchísimos extranjeros de intercambio en ciudades re random. Junín está lleno de franceses…así que no tienen excusas. Extranjeros hay en todos lados. A POR ELLOS (?).

Vean películas en otros idiomas (con subtítulos, obvio (?))

Una peli rusa, de Irán, turca, africana, lo que sea. Pero una película que escuches y no entiendas. Que te hable de una cultura distinta.

Hablen con extraños

El otro día fui a un bar y había unos mexicanos…apenas escuché que tenían acento distinto al mío, me les tiré encima (?). No mentira, pero les saqué charla al toque y terminamos tomando juntos. Fue volver a estar de viaje total. Igual no me refiero solo a extranjeros, me refiero a cualquier persona. Cuando estás viajando, todo el mundo es desconocido, todas las personas que te cruzás son extraños, entonces no hacés diferencias y hablás con todos por igual. No debería no pasarte lo mismo cuando volvés. AGUANTE HABLAR CON EXTRAÑOS.

Interesate por lo que te rodea

No vivas tan por inercia. Sé que si nunca saliste es más difícil porque no sabés qué costumbres son realmente argentinas (o de tu país) y cuales no, pero hacé el esfuerzo, interesate. Si cerca de tu casa hay una iglesia de otra religión, andá.

El otro día iba en el bondi acá en Buenos Aires y me di cuenta que nunca me había preguntado cómo es que los colectiveros saben dónde están las paradas. Entonces me acerqué al colectivero y cómo funciona. No me dio pelota y una vieja me interrumpió, así que fue un fracaso, pero no importa, ya lo volveré a intentar. El punto es que…sean curiosos.

Hacé housesitting

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Cuidando dos mascotitas en Capital Federal

Otra de las cosas que más me gustan de viajar, es tener una vida distinta todo el tiempo. Mudarme, tener que re-adaptarme a los espacios. El hecho de estar todo un año en un mismo lugar  me da claustrofobia. Por suerte, desde que volví he vivido en varias casas y compartido hogar con distintas personas. Esto es muy personal igual, sé que hay gente que necesita su propio espacio. Pero para los culo inquietos, esta es una buena opción.

No perderte

A vos mismo. A esa persona que te sale cuando viajás que en realidad, es quien realmente sos. Pensá las cosas que harías si estuvieses viajando y hacelas acá también. Sí, vas a parecer un inadaptado, pero a la mierda todo, que al final lo que importa es ser feliz.

¿Tienen alguna otra recomendación?

Comments

Comentaridijillos

  4 comments for “Viajar sin viajar

  1. Trayectorias en Viaje
    March 18, 2017 at 1:46 pm

    Muy lindo post, vamos anotando los tips para cuando volvamos (solo dios sabe cuando). Coincidimos totalmente en que el hecho de que todos los días sean distintos al anterior es un “síntoma” de viaje hermoso. Justo escribimos sobre eso (y otros motivos para viajar) en estos días. Abrazo desde Manaus!

    • March 19, 2017 at 11:51 pm

      GRACIAS BELLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS.

      Maaaal, se vuelve necesario para el día a día. Yo no puedo con la monotonía, me deprime.

      BESOS GORRRDOSSSSS desde la capitaaaal

  2. March 19, 2017 at 12:21 am

    Muy bueno pero me pregunto que dice tu familia que volvistes y te quedas en casas de otros y no en “la tuya”? Bueno,esto ni idea quizás no tengas familia acá y mi comentario ya no tenga sentido. Y si la tienes y te entienden son unos genios (me gustaría conocerlos) jajajajajaaaaaaaa. Saludos Titin!

    • March 19, 2017 at 11:57 pm

      ¡Hola Hernáaaan! Jajaja sí, tengo, pero vive en Junín. Y además, tengo 29 años, desde los 18 que no vivo en mi casa, la verdad que sería lo último que haría en mi vida. No porque no los quiera, pero ya llega una edad en la que uno no quiere vivir más con sus viejos y más si vivo sola hace más de diez años jaja

      Beso grandeeeeee

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