Me encontré una carta

Ayer, por primera vez en la historia de mi vida, iba caminando y me encontré una carta.

Entre el momento que la vi hasta que la levanté para traérmela conmigo, tuve varios pensamientos:

Primero sorpresa porque venía totalmente ensimismada. Después felicidad porque jamás me había encontrado una carta en mi vida y, lo confieso, era así como un capricho que el universo se negaba en cumplirme y me enojaba.

Después pensé en Aniko, viajera que colecciona cartas que se va encontrando por el mundo.

Me traje la carta a casa y me puse a pensar.

Carta

Encima es un 5 de copas. El 5 es mi número preferido y…las copas…bueno…cómo me tomaría 5 gintonics (?).

Hay gente que parece que todas le fluyen. O eso nos gusta pensar desde afuera, porque es más fácil. Que van por el mundo y el universo les provee y les provee y después estamos el resto, que todo nos sale mal.

Yo soy de las que piensan que somos responsables de absolutamente todo lo que nos pasa.

¿Vieron esa frase que dice “sé la energía que querés atraer”? Bueno, me la tatuaría en la frente porque es así.

Pero me estoy yendo por las ramas, ese no era el punto.

carta

*traga saliva, se reacomoda y sigue tipeando un poco más enfocada*

Cuando veía a la gente que se encontraba cartas o cosas re bonitas olvidadas por el mundo pensaba “¿pero cómo hacen?”, aunque sabía que no era algo que hacían, sino algo que pasaba. A menos que…a menos que en realidad se hayan comprado un mazo de cartas y lo anden tirando por ahí, después le saquen una foto y posteen OH, MIREN LO QUE ACABO DE ENCONTRARME EN ESTE BELLO AMANECER EN ESTA PLAYA PARADISÍACA.

Y vos caminando por una calle llena de mugre.

Les juro que realmente me asombraba lo de las cartas porque es algo muy mágico: encontrarte una carta sola, cuando en realidad vienen en mazos. Una sola tirada por ahí, ay no sé. Sí, soy de esas personas que se asombran de pavadas y cuestionan pelotudeces pero posta que me parecía increíble encontrar cartas.

Y ayer me pasó.

Está bien, no estaba en una playa paradisíaca, ni una ciudad remota de Asia: estaba en Junín volviendo del chino toda re enojada porque tenía alto antojo de dulce y el super estaba cerrado.

Pero eso fue lo genial. Si el super hubiese estado abierto, no la habría encontrado. Porque cuando llegué y vi que estaba cerrado, volví por otro camino. Si hubiese comprado mi dulce (que más tarde compraría obvio), hubiera vuelvo corriendo a casa por el mismo lugar que había llegado.

Sí, me encontré una carta y parece que descubrí la piedra filosofal.

No, no encontré la piedra filosofal, dejen de intentar coimearme.

Lo que encontré fue la revelación (mejor dicho “reafirmación”) que no necesitamos ser personas increíbles para que nos pase lo que queremos. Que tenemos que sacarle lo “ah pero a menganito le pasa porque seguro es re capo y bueno…así funciona” y empezar a trabajar por lo que queremos.

Ya sé que es más fácil y cómodo pensar que a los demás les va bien “porque sí”. Hay que cambiar la mentalidad, enfocarnos en nuestras propias metas y de a poco las cosas pasan.

Yo me quedo con que la carta fue un buen augurio para el 2017

¿Cómo se preparan para el fin de año?

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