Los impulsos – Sintiéndome

Los impulsos…en la vida de la persona más impulsiva que vas a conocer.

Ya podés ir imaginándote cómo viene la mano…

Bueno…no no. Soy un desastre.

Toda la vida fui impulsiva pero por suerte también sé arrepentirme y esas cosas (antes que sea tarde). A veces por orgullo dejo pasar oportunidades, pero cuando se que se viene la última chance…

NO, LO NECESITO y a manotazo de ahogado me tiro.

Ahhhhhh, malditos impulsos…por qué tengo una vida tan intensaaaaa. No mentira, me gusta…bueno en fin.

Resulta que todo esto fue así:

El lunes a la noche, si bien estaba contenta porque siempre había querido entrar a esa farm, ya me había empezado a sentir conflictuada. Por un lado porque apliqué a esa farm desde marzo y la recepcionista, cada vez que iba me decía “maybe next week” y siempre, a la semana siguiente, contrataba otra gente, a mí…JAMÁS. Estimo que es porque estaba sola y siempre prefieren contratar parejas, pero igual, me daba mucha bronca. Y en esta oportunidad, ni siquiera es que me llamó a mí directo (la última vez que fui a la farm, la siguiente en la lista de espera para laburar era yo), sino que mandó a dos argentinos que viven acá conmigo a preguntar quién necesitaba trabajo. Entonces, sí, estaba contenta por haberlo conseguido, pero al mismo tiempo…FORRA CONCHUDA POR QUÉ NO ME LLAMÁAAAA, QUÉ PROBLEMA TENÉEES. 

Y por el otro, por dejar el trabajo en el que estaba. O sea, no sé, era raro. A la vida del working holiday es así, vamos y venimos y en las fábricas y las farms, somos números, así como nos vamos de un día para el otro, también puede que te echen sin previo aviso, pero…PERO…en el fondo sabía que no era así en mi farm, porque soy la única que está casi del principio de temporada y sé hacer todo y sentía (un poquito), que el tipo me necesitaba más allá de ser un número.

Así que el martes. Mientras seleccionaba papas (la genialidad de los trabajos de campo es que tenés tanto tiempo para pensar…PERO TANTO) llegaba a la conclusión que me había apurado. Que me daba bronca haber cambiado mi felicidad laboral en la farm donde estaba (que hago lo que quiero, se hace lo que quiero, me cago de risa y me la paso afuera, muy libre) solo por necesidad económica. Porque al fin y al cabo, todavía me quedan bocha de meses en Australia para poder ahorrar.

El trabajo en las papas era grading: estás parada en una línea donde van pasando de a 390580394 papas y tenés que ir sacando las feas, las golpeadas, las podridas. Diez horas parada en la cinta sin poder moverme. Lo hice en Nueva Zelanda con los choclos durante casi 3 meses y sé que me la podía bancar pero—

*el italiano con el que vive no deja de hablarle y solo le quedan 15 minutos antes de irse a trabajar…no llega a postear…NO LLEGAAAAAAAAAAAAAAA*

…algo estaba mal. Sentía que había decidido a las apuradas, sin pensarla bien.

Dos días atrás, cuando decidí abrazar mi rutina, había *volvió el italiano* decidido quedarme en mi farm hasta que termine la temporada (porque sabía que mi jefe confiaba en mí y etc.) y de ahí cambiarme directamente a las cebollas que arrancan en octubre. Todo me cerraba perfecto.

Pero el lunes cuando volví del trabajo y me llegó el mensaje de esa farm a la que había aplicado desde marzo y nunca me llamaron fue como que me tiré sin pensarla. Le escribí a mi jefe y como me respondió pensé “todo bien, sabe que los backpackers vamos y venimos”. Por un lado, sabía que no era tan así pero no sé, no la pensé. Me siento realmente prescindible jaja

Cuestión, cuando vuelvo de mi primer día papal toda conflictuada, ya al borde del arrepentimiento, me cruzo *bueno…el italiano no deja de hablarmeeeeeeee* con uno de los tanos del laburo que cuando me ve, se empieza a reir y me dice:

Angie…no no…el jefe estaba tan caliente…TAN CALIENTE CON VOS…nunca lo vi así…man…enojadísimo”

Ayyyy nooo, no me digas”

“No no…no te imaginás…todo el día puteándote…pero…heavy eh, te odia”

Tragué saliva y cuando llego a mi cabin, estaba el italiano que vive conmigo, que había ido a reemplazarme. Cuando me ve…nos miramos en silencio un rato y le digo:

“¿Me odia?”

“MADONNAAAAA…no…te juro que me dio miedo. Me sentía en culpa yo. Empezaron a laburar media hora más tarde porque estuvo puteándote desde que llegamos. Pero…no. Angie…dijo “That bitch!”

“¿QUÉ?”

“Sí sí…y dijo que ojalá en el nuevo trabajo no te den más horas que las que te daba él. No. Te juro que…me dio mucho miedo. Dijo que sabías que él tenía un pedido grande para esta semana y que la semana que viene se va de viaje y te fuiste igual”.

“*sin poder creer lo que escuchaba* ¿QUÉ? ¿QUÉ PEDIDO? Nunca me dijo…*de repente se acuerda que el jefe se iba a pescar la siguiente semana*…NOOOOOOOOOOOOOOOO….ahora me acuerdo que se iba…pero boludo…me lo dijo hace tres semanas, qué me iba a acordar. AYYY NO NO NO…Me siento horrible. Igual…que me desee tanta malas cosas…viejo forro”.

“No pero Angie. Pensá que tenía todo el viaje planeado, todas las cosas, confía en vos, etc. Mirá…para mí es justamente porque te tenía muy en buena. Porque confiaba en vos, porque sabía que se iba y tranquilo. Que te quiere, como a una hija seguro, y lo dejaste en banda a las 4 de la tarde de un día para el otro…cuando le dijiste que no lo ibas a hacer. Le pediste que no contrate a nadie más, no contrató. Le dejiste que solo te quedabas si hacías más horas, empezaron a meter casi 50 a la semana. Todo por vos, porque el tipo si puede pagar menos paga menos y aún así, te da trabajo que ni siquiera tiene que hacerse, para que no te vayas y estés contenta, para ayudarte…y te vas igual. Qué querés que piense.”

“AY…ES VERDAD…SOY LA PEOR…pero es que no sabía del pedido y ni siquiera me acordaba lo de la pesa y además fuera de joda no sé…no me sentía tan importante…AY QUÉ HAGO QUÉ HAGO…”

“Bueno…mirá, el trabajo que tenés ahora es mejor Angie. Son más horas, que es lo que necesitás, qué vas a hacer. La vida es así. No es tanto tu culpa, no te podés comprometer tanto. Lo único, tendrías que haberlo hablado bien en vez de haberte ido así nomás, pero salvo eso…no es tu culpa, las temporadas son así”. 

“…y sí…pero…ay no séee no séeee”

“…¿te gustó el trabajo?”

“Obvio que no. Pero bueno…es raro que te gusten los trabajos acá”

“Bueno…igual si querés ir a hablar con el jefe…te diría que esperes porque si vas hoy, te saca cagando con una escopeta. Sé lo que necesitás…*le pasa una cerveza*”

“*se la empieza a tomar*…ya vengo, voy a hablar con la chilena a ver qué opina”

*llega a la cabin de la otra gente*

“¿Y qué onda el nuevo trabajo?”

“Boluda…el jefe me odia…pero… mal”.

“Y bueno…lo sabías…pero ¿qué pasa? ¿Querés volver?”

“Creo que sí…”

“Pero porque está enojado o porque realmente querés volver”

“No, porque me estaba arrepintiendo antes de enterarme todo esto. De hecho, ahora me da un toque de miedo volver jaja pero es que …boluda…grading potatoes…”

“Nooooo ¿grading? Te querés matar”. 

“Síii, por eso…pero Manu me dijo que está re caliente el jefe…que ni vaya hoy”

“Nah bueno…si querés volver es hoy. Pero pensala bien. Porque ir y venir tantas veces…”

“Es que me doy bronca boluda, hacía dos días había decidido quedarme en la farm porque estaba cómoda, metiendo bocha de horas y cambiar recién en octubre…no sé por qué me tiré ahí”

“Y bueno…volvé y listo”

“Si…ya fue…ay pero me da miedo ir a verlo…me va a matar”

“Huevos Angie…la cagada te la mandaste, hacete cargo y si te dice que no bueno, por lo menos hablás”

“Dale…vamos”. 

Y así en un impulso, cagada en las patas frente a la visión de un farmer australiano que estaba sacadísimo, que me dijo “bitch” y etc., decidí ir a pelear mi trabajo.

Creo que nunca me dijeron bitch, así en inglés, super sentido. Me dio bronca obvio, pero viniendo de un farmer y habiéndolo dejado en el medio de un gran pedido y etc. se la perdonaba (dependiendo cómo se daba la charla).

Cuestión.

Llego a la farm…en el medio me cruzo con mi supervisor, el borrego de 16 años, que me ve, me tira una sonrisa de “qué cagada te mandaste” le digo “¿Estoy yendo a mi muerte no?” “Ehhh is not that bad…he is in the cold room”.

Entro al freezer gigante, estaba el jefe de espalda acomodando unas cajas de coliflores…se da vuelta…me ve…se vuelve a dar vuelta y de espaldas, con toda la tonalidad de odio me dice:

Hola

Hola… *voz temerosa*

¿Cómo estás?

La verdad…un tanto enojada porque me contaron por ahí que me estuviste diciendo bitch…

*ahí le cambia un poco la cara, se da vuelta y viene* Es que…sí, estaba enojado, me dejaste en el medio de todo el quilombo. Sabías que tenía el pedido, te pregunté si te ibas a ir de un día para el otro, me dijiste que no, pero que necesitabas horas…te las di, te cagaste en todo y te fuiste igual. Me enojé…me salió todo el enojo de adentro pero… ayyy ajskdflñaskdf *la agarra de la cabeza y medio la sacude…ya riéndose*

PERDÓOOOOON. Te juro que no me acordaba que te ibas… lo dijiste hace tres semanas…y no sabía lo del pedido.

Bueno…ya está pero… AYYY te mataría.

Perdón…pero igual…eh…quería saber sí…eh…¿puedo volver?

Are you fucking kidding me????

No…perdón, pero es que no sé…no la pensé bien. Me apuré…vi la farm y vi la cantidad de horas y dije sí pero me arrepentí.

Ya contraté a otra persona en tu lugar.

Nooooooooooooooooooooooooooo.

Y bueno…un australiano amigo de Joe (el borrego supervisor)…que se va a quedar permanente.

Buuuuuuuuuuuuuu. Bueno no importa, podía pasar.

TE VOY A MATAR.

Perdóoooon.

Bueno…si el italiano ese amigo tuyo no quiere venir, vení en su lugar.

¿EN SERIO?

Sí.

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

*se abrazan y el viejo pretende que la caga a piñas con un pedazo de madera*

-Fin-

Bueno, obviamente me re contra mega mil cabió porque ahora somos más personas y vamos a hacer muchas menos horas y cagué feo y encima empezó a llover así que … nada…acá estoy, perdiendo plata por pelotuda apurada pero por lo menos me queda un mes siendo libre por el campo y no encerrada adentro de la fábrica mil horas, viendo 3905034 papas pasar todos los días, haciendo la misma tarea. Lo empezaré a hacer para las cebollas en un mes, mejor mentalizada.

Y feliz porque sigo haciéndole frente a lo que me pasa (que en este caso me lo busqué pero me armé de ovarios y la peleé).

Cambio también implica cambiar uno, aunque sea volviendo a un mismo lugar. Entender lo que realmente necesitamos también es parte de cambio y crecimiento ♡

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